CONVOCATORIA PARA UNA MESA NACIONAL DE LA UNIDAD. Propuesta de unidad falangista.

Madrid, a 24 de noviembre de 2006.

 

 

 

FE/LA FALANGE considera la unidad de los falangistas como un objetivo político de primer orden, y así lo ha manifestado nuestro Jefe Nacional Manuel Andrino en su primer discurso ante la militancia, estando recién elegido en nuestro último Congreso Nacional de Militantes de 28 de Octubre de 2.006. En realidad, este vivo deseo no es más que el reflejo de un movimiento interno que, a día de hoy, puede apreciarse en nuestro ámbito político: el falangismo está evolucionando. Nos encontramos en una fase de profunda reestructuración ideológica y organizativa; en un período de intenso debate y comentario, por parte de nuestros militantes, acerca del destino político del nacionalsindicalismo, así como de su propia capacidad para articular una alternativa política viable.    

 

La existencia de dos Marchas falangistas convocadas el pasado Domingo 19 de Noviembre de 2.006 -ambas para conmemorar el Setenta Aniversario del fusilamiento de nuestro Fundador- ha constituido un espectáculo deplorable en todos sus extremos, ofreciendo a la sociedad española un bochornoso panorama de desunión y personalismo, por lo demás, de muy difícil asimilación por parte de la base militante de las principales organizaciones falangistas. Ha colmado la paciencia de muchos, y ha establecido un antes y un después a la hora de contemplar este problema. Pasado el 19 de Noviembre, se ha producido un clamor por parte de nuestra militancia, traducido en un considerable estado de crispación y hartazgo ante esta situación. Nos consta, asimismo,  un estado similar en la militancia de nuestra organización hermana. ¿Hasta cuándo tendremos que soportar estas situaciones? ¿Cuál es el problema, si es mayoritaria la voluntad unitaria? ¿Qué niñería nos impide, esta vez, la unidad?

 

Lo que la militancia de FE/LA FALANGE no puede entender es que, habiéndose dirigido este año una serie de ofertas a FE-JONS basadas en  la  integración de sus militantes bajo estas siglas históricas, estemos todavía en estas deplorables condiciones, cuando ya está próximo el final del año. Y es que, en efecto, el pasado mes de Marzo se produjeron las primeras reuniones formales (en años) entre representantes de las dos organizaciones falangistas más numerosas: FE-JONS y FE/LA FALANGE, con el objetivo de negociar las condiciones de integración de los militantes de esta última dentro de las siglas históricas. El problema consistía en encajar dentro de FE-JONS no ya sólo a nuestra militancia individualmente considerada, sino también nuestra tesorería y caja propias, y nuestros también propios recursos financieros, así como la situación de los arrendamientos de nuestras Sedes. Desde el principio, nosotros sostuvimos que estos problemas, aunque grandes, podrían solucionarse con un poco de buena fe e imaginación, ya que el paso hacia adelante estaba ya dado. 

 

Sin embargo, nuestras primeras propuestas iniciales no han sido desarrolladas ni, tan siquiera, debatidas por las partes. No queremos ahondar en esta asombrosa cuestión, ya que el problema es de tan enorme magnitud que, a la postre, resulta ocioso debatir sobre quién corresponde la responsabilidad por esta falta de entendimiento entre falangistas. Tan sólo un hecho resulta tristemente notorio: nuestras ofertas no han sido objeto de un debate ordenado y profundo; no se han realizado contraofertas ni se han barajado alternativas de ninguna clase que tuvieran por fin la unidad. Asimismo, han sido rechazadas -y sin posibilidad de discusión alternativa- propuestas relativas a actos conjuntos, listas electorales conjuntas y plataformas de Abogados en defensa de nuestra Memoria. En definitiva, y a pesar de lo favorable de la situación política recíproca (en ambas formaciones se están produciendo cambios en sus órganos de dirección), NADA DE NADA. Ni tan siquiera un simple gesto. 

 

FE/LA FALANGE, entiende que es necesario romper con esta situación y realizar, de una vez por todas y de una forma enérgica, un cabal ejercicio de liderazgo político y moral, encarrilando nuestras formaciones por el camino de unas pautas comunes de actuación política, de acción racionalmente coordinada. Debemos marginar, dentro de nuestros respectivos partidos, a las fuerzas contrarias a la unidad. A aquellas corrientes o personas que, hasta esta misma fecha, la han venido obstaculizando mediante excusas infantiles o teorías insustanciales. A nuestras respectivas militancias ya no les sirven las excusas, ni los estériles debates puntillosos sobre simples cuestiones de método. Es necesario dar una respuesta madura y consciente. Una respuesta, en definitiva, falangista.

 

FE/LA FALANGE entiende que el debate unitario es tarea de toda esta militancia. Hoy más que nunca se hace cierta nuestra vieja máxima de que La Falange es de los falangistas. En consonancia, este debate debe ser público, abierto y consensuado, ya que es este carácter -precisamente- el que evitará pasados errores e involuntarias incomunicaciones. Los militantes falangistas tienen la obligación moral de presionar sobre sus jerarquías legítimas, anulando la voluntad minoritaria de los que no creen en la Unidad: opinión militante de amplia base, que acabe con eventuales personalismos contrarios a los fines unitarios. Constante información sobre este proceso unitario.

 

FE/LA FALANGE, por estas razones, realiza a FE-JONS la siguiente PROPUESTA PÚBLICA, quedando a la espera de su contestación. Nosotros proponemos el inicio de un PROCESO DE UNIDAD a través de dos fases conexas pero independientes:

 

En una PRIMERA FASE, y en un plazo no superior a treinta días a partir de ahora y mediante calendario determinado en reunión de los respectivos Secretarios Generales, ambas formaciones constituirían una denominada MESA DE TRABAJO integrada por un número de miembros no inferior a diez ni superior a veinte. Esta Mesa podría estar presidida por un falangista independiente de reconocido prestigio y edad suficiente elegido de común acuerdo por los integrantes de ambas formaciones. Con carácter previo al inicio de sus trabajos, ambas formaciones deberían llegar a un consenso sobre el número de integrantes de la Mesa y sobre los esquemas mínimos de su funcionamiento interno. La misión de esta Mesa sería la de articular una política común para los procesos electorales del 2.007, sobre la base de la LISTA ÚNICA FALANGISTA en cada Ciudad o Pueblo. Una sola Lista apoyada por todos y no presentar dos en un mismo Municipio. La Mesa profundizaría en estas labores de coordinación electoral, y calibraría la posibilidad de elaborar un PROGRAMA ÚNICO. Asimismo, podría ampliarse la composición de la Mesa al resto de organizaciones falangistas, buscando la representación falangista más extensa posible y realizando para ello las pertinentes ofertas a las referidas formaciones.

 

En una SEGUNDA FASE, y transcurridas las Elecciones del 2.007, a la luz de los resultados obtenidos por el trabajo colectivo, la MESA debería decidir el próximo paso político a seguir, estableciendo pautas razonables para la formalización de pactos entre las organizaciones falangistas, al objeto de ejecutar actuaciones políticas comunes y coordinadas.

 

FE/LA FALANGE, desde este momento y al objeto de favorecer en la medida de lo posible un clima adecuado de diálogo, ordena a su militancia el cese de cualquier intervención pública que pudiera ser considerada ofensiva o hiriente por nuestros Camaradas de FE-JONS, instando el final de este súbito estallido de recíproca violencia verbal surgido tras el día 19 de Noviembre. Bienvenida sea esta llamada de atención de nuestra militancia si, al menos, sirve para encaminar nuestros esfuerzos en aras de la unidad falangista. Ahora o nunca Camaradas: los enemigos son muy grandes, y nuestras fuerzas muy pequeñas. Marchemos a la batalla unidos. Sin excusas.

 

 

 

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